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domingo, 18 de febrero de 2024

 

El secreto mejor guardado pero peor cuidado de la cultura popular: la Murga Metropolitana y/o sus afines carnavaleros. Apuntes al respecto.


Por ARIEL PRAT 

Aproximación. Territorio intangible construido por la expresión barrial, el secreto mejor guardado pero peor cuidado de la cultura popular: la Murga Metropolitana y/o sus afines carnavaleros. Por un lado, las diversidades urbanas que van más allá del festejo del carnaval. Por el otro, performance murguera en la calle o escenario.

La comunidad toda entre tantas ignorancias bien aprendidas, el significado del género, desde el desfile de un centro murga pasando por una agrupación humorística, o la vieja comparsa negra que se blanquea en el tiempo. Sin estos berretines el festejo del carnaval ya no existiría. El folklore orgullo nacional que se transmite desde nuestras tribunas al mundo, sin la murga y sus creadores tampoco. La rítmica y la oralidad, lo coral multitudinario en sí, certifican el encanto con origen en la murga metropolitana. Pero el pavote medio porteño, que solo se siente argentino cuando juega la Selección, desprecia y ningunea el carnaval callejero con sus murgas, bien provisto de los tics que sobreviven en un sector importante de la clase media tilinga. Y luego votan.

Lo pavote. El desfile murguero es la recreación de aquellas comparsas candomberas porteñas. Las rondas de directores antes –Matanza ahora-, herederas de los encuentros de las naciones (Angolas, Mozambiques, Congos, Minas…) unidas en el baile, el movimiento de piernas y cuerpo en la Rumba, no son más que los elementos disueltos en la milonga bailada. Luego se incorporan otras danzas populares desde la tarantela hasta el hip hop moderno. ¿Por qué suben las manos trepidantes enguantadas murgueras como buscando arañar la luna? Un tal Fasulo lo pergeñó y Ova la pochola de Palermo inició el estilo «momia» tan usado en los desfiles. Más de un porteño mediopelo cruzó el charco a buscar el bar dónde paraba un Molina que no lo pisa más. Duele que con los carnavales se oculte o ignore el valor cultural que representa el género y personajes invalorables de nuestro modo de ser.

Personajes. Tuvimos en la murga un regisseur de alto nivel salido del Teatro Colón: Quique Molina, pionero para armar con actores y actrices una murga con todos los condimentos originales del circo criollo: Los Privilegiados del Plata. Fue hasta su partida al otro corso, el glosista presentador del Centro Murga Los Fantoches de Villa Urquiza. La rompía el maestro de la «crítica» con su voz de cancha y peronismo: El Tano o el Loco Mingo. Verdadero artista popular que por años agitó poesía atorranta desde el corazón de la tribuna millonaria. Cantamos con pena una retirada por ellos. En estos días por suerte celebramos el cumple del ínclito glosista y animador de las noches murgueras, rodeado de acólitos a los que triplica en edad con sus 87: don Juan Carlos Muralla.

Párrafo aparte para los bombistas esforzados y plenos de rítmica afro que se abrazaron al gran membranófono sobreviviente de nuestra cultura: el bombo, que con el tiempo ocultó a los tambores marginados, para que con los años y sus carnavales se convirtiera en símbolo de la negritud sincretizada y a mediados del siglo XX como «aluvión» incorregible. Curioso es que el bombista y su instrumento aún no formen parte de los festivales de percusión. Imposible obviar al gran Teté o a Lorenzo, a sus herederos: Ale Caraballo y tantos pibes y pibas, brillantes instrumentistas en cada barrio del AMBA. Sabiduría y esquina, don de gente y transmisión sin egoísmo, brilla aún como una lentejuela tatuada en el pecho, de El Abasto a Barracas, el gran Tato Serrano, múltiple y talentoso. Mi especial recuerdo sentimental.

La calle que espera. Salir a la tarde cuando cae en el ocaso, sillita replegable y nieve escondida para sorprender a familiares o vecinos, birrita o afines y meterse en algún corso cercano entre nieves perecederas y humo a bondiola o chori. Sugerencia: los de barrio puro(*), que no necesitan la venia del caretaje institucional burócrata y sus avatares, aunque hoy debamos salir más que nunca a defender el espacio ganado con la fuerza de la ley en cada corso «oficial» ante el embate de quienes creen que la murga nació en el Rojas, vino de Montevideo o que es una despreciable costumbre de salvajes que bailan como monos. Para este año, la jugada del gobierno de CABA es golpear duro al festejo popular, recortando presupuesto, quitando apoyos logísticos y librando a la meritocracia murguera para que se arreglen como puedan. Habrá que seguir peleando para ennegrecer la historia que se escribe desde los cuerpos danzantes y no desde las máscaras venecianas de los caretas. La calle no es un corte en carnavales ni piquete; es pura expresión cultural patrimonial y sobre todo arte popular transmitido por miles, desde el pibe/piba que baila con ilusión en febrero, hasta quien confecciona los simbólicos apliques, o sostiene la organización, directores o directoras. Sí, directoras aunque no descubran el carácter inclusivo en un género que ya no es un «grupo de muchachos que salen a divertirse» o un «mal conjunto musical». Desde la pionera Tana Lucía en El Abasto, hasta la voz maravillosa de Sole de Los Elegantes de Palermo, pasando por el trabajo en escena de Luciana Vainer de Quitapenas o las glosas feministas de Belu en Atrevidos x Costumbre. Las mujeres sacuden la modorra conservadora de los defensores de la sociedad machirula.

Patrimonio. Hay una estética diversa que defender y desarrollar, y al mismo tiempo promover. La iconografía metropolitana que reúne música, danza, poesía, escenografía, destreza e inclusión social y para eso no solo es menester atender el presupuesto; también lo comunicacional, cómo explicar y ofrecer el espectáculo a la comunidad para que se entienda a fondo de qué se trata y aprenda a valorar la cultura carnavalera. Es el mismo proceso educativo y comunicacional con el que nuestra sociedad se envuelve en su dilema: alejada de los bienes de la comunidad organizada pero tan cerca de lo líquido e impúdico que propone una mundialización de la pavada, el goce de la piel urbana y su extensión corporal social. A concederse entonces este espacio que alumbra las esquinas y es tan nuestro como necesario, indispensable en tiempos de esquirlas de motosierras eunucas clonadas en retroceso de lo que genera fraterna humanidad.

Besos de esquina y abrazos de cancha.

(*) Corsos off que resisten:  «Iluminados x Urquiza» (Bauness y Chorroarín, La Paternal), 12 y 17/febrero. «Corso de las ranas» (Grito de Asencio y Pepirí, Patricios) 16 y 23/febrero. «Corso Pituco» (Cuenca y Baigorria, V. del Parque) 10 y 11/febrero. «Museo vivo del carnaval» (actividad paralela y autogestionada) en La Boca (Teatro Brown/Club Nápoles). Charlas, muestras, show. El 23, a las 20, peregrinación por La Ribera y gran baile, gratuito y «tomando las calles que son nuestras».

viernes, 16 de febrero de 2024

 

No privaticen el carnaval

Por Santiago Reich, Técnico en Gestión Cultural e integrante de los Descarrilados de Parque Avellaneda.


Este año los corsos de la Ciudad de Buenos Aires también fueron víctimas del ajuste, en un claro reflejo del ataque a la cultura popular que venimos sufriendo hace años.

Si bien la política cultural hacia el carnaval porteño siempre está en discusión -ya que hay una ley de patrimonio que obliga al gobierno a realizarlo y no lo quieren hacer, porque para ellos es un gasto y un corte de calle-, este recorte llega ahora porque se alinea a lo que pasa a nivel nacional, con el protocolo instaurado por Patricia Bullrich.

Ahí hay algo que hay que cuestionar y discutir que es que se está perdiendo la calle en las celebraciones populares y barriales, y la utilización del espacio público como lugar de legitimación de la cultura y la libre circulación. No nos olvidemos que el espacio público es el que permite encontrarnos todos, todas y todes a disfrutar o simplemente cruzarnos, sin una restricción económica, social, política.

Otro análisis para hacer es la importancia de la comunicación con respecto a este tema. En los últimos 10 años aproximadamente se viene comunicando desde ciertos medios sobre los cortes y no sobre el festejo. He revisado las tapas de los diarios, por ejemplo del medio Clarín, y titulan “vuelven los corsos con 35 cortes de calle”, y no “vuelven las 35 fiestas populares barriales”.

Todo colisiona en este contexto actual, donde además se propone la privatización de la festividad con un proyecto de ley que busca la derogación de las normas sobre el Carnaval Porteño y la prohibición de organización y de erogación presupuestaria para estos eventos por parte del GCBA (Exp. 2902-D-2023).

Esto va a provocar que algunes puedan acceder y otres no. Pero también va a generar una contrapropuesta. Como en el caso del de Gualeguaychú, que tiene como contraparte el Corso Popular Matecito.

Pero ahora quieren achicar la propuesta oficial y cada vez más la popular, la contracultura. Con esta mercantilización están tratando de callar a lo que está por fuera del circuito.

Ser más de lo que somos

El carnaval es el permitirse ser con las diferencias. Es el que nos permite encontrarnos para poder celebrar más allá de todo lo que nos suceda en la cotidianeidad. Es el momento de ebullición de todas las malicias que uno vive en el día a día para olvidarlas por un rato.

También es el que nos conforma. Ser carnavalero hace que mi vida sea de una forma, que piense y entienda el mundo desde esa manera, desde la colectividad, la comunidad y desde una fiesta que tiene que ver con descubrirnos todes iguales. Creo que este festejo nos invita a eso, a ser un poco más de lo que somos.

Para mí, ser parte de los Descarrilados tiene que ver con mi forma de vida y de ser. Los Descarrilados han sido formadores de lo que soy como sujeto colectivo, con mi trabajo, mi formación y la apertura hacia nuevos compañeros. Ellos han sido el primer escalón que me llevó a ser Técnico en Gestión Cultural y actualmente estar escribiendo una licenciatura.

También han sido la expresión popular que he encontrado para llevar adelante la cultura de una forma horizontal.

No hay que olvidarse que esto es un patrimonio vivo, intangible, que se transmite de generación en generación. Transmitirle a un niño de 8 años, desde mi conocimiento, cómo tocar el bombo con platillo tiene que ver con mantener encendida esa llama. Y creo que Descarrilados ha sido, a lo largo de su trayectoria, gran fundador y formador de murgueres, murgueras y murgueros.

Asimismo, este grupo surge en el Parque Avellaneda, tiene la identidad del barrio, ha defendido la Ley 1153 y el Parque sin rejas. Y por eso no puedo más que estar en contra de las privatizaciones, la censura y el silenciamiento de las voces disidentes.

La Ciudad de Buenos Aires crece cada vez más y en esa globalización y actualización de la comunicación, de la cultura, de los géneros, hay que aprender a aggiornarse pero a su vez hay que respetar los patrimonios. Y el carnaval es algo que hay que sostener, al igual que la utilización del espacio público y la cultura popular entendida en su multiplicidad de formas.

lunes, 6 de marzo de 2023

 

Reflexiones acerca de los Carnavales Porteños, febrero de 2023

Por Osvaldo "Melli" Cicero 


Sorpresivamente el pasado fin de semana (feriado de Carnaval) varios políticos utilizaron sus redes, como lanzamiento de campaña, para destacar la molestia que generamos a los vecinos de Capital Federal. Por dicho motivo, me interesaría aclarar algunos puntos, desde mi lugar de murguero. 


Salgo en la murga desde hace 35 Años, el desprestigio hacia el arte que propongo mostrar en las calles en el mes de febrero, durante 10 lunas de carnaval, ha ido escalando, considerándolo últimamente un ataque a la cultura y a mi persona. 

Me han dicho en esta última semana que participo de cortes de calle. Desmiento eso, participo de desvíos de tránsito autorizados por el organismo competente, al cual se le ha solicitado autorización previa, otorgada e informada en diferentes plataformas por la realización de Corsos, (lugar donde se celebra la fiesta de Carnaval, donde se pueden ver diferentes espectáculos, murgas, cantantes, juegos de disfraces, grupos barriales, etc.)

Me han dicho en esta última semana que soy utilizado para bajar línea política. Desmiento eso totalmente.  Soy cantante de entrada y retirada en la murga que participo y nuestras criticas, tal cual su nombre lo indica, muestran de manera picaresca la realidad del país, en algunos casos atendiendo al gobierno de turno, ya sea nacional, o de jurisdicción, pero desde un lugar de libertad de expresión.

Me han dicho esta última semana que soy financiado para decir tonterías. No recibo ningún subsidio como murguero de manera personal; sí aclaro que la murga en la cual participo recibe por la participación de sus mas de 150 integrantes un subsidio por las funciones realizadas en los espectáculos del carnaval porteño  que sale del presupuesto de cultura del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, siendo todo publicado en los boletines pertinentes, encontrándose el mismo percibido de forma transparente por la murga, y que dicho monto, no alcanza ni siquiera, para cubrir el 25% de los gastos que ha debido afrontar para poder desarrollar su arte durante el mes de febrero.  El resto sale de nuestros bolsillos, mediante rifas, merchandaising, CDs, etc.

Hablan de la poca participacion del vecino, en este tipo de celebraciones, quedando demostrado, que cuando hay publicidad, los mismos son multitudinarios, ejemplo:  en el corso de este 2023 en la  Avenida de Mayo se puede ver, que la fiesta fue en calma y en paz, desarrollando un evento GRATUITO para toda la familia, con la participación de diversas demostraciones de cultura, música, murgas, cntantes, etc.etc.etc.

Fueron suspendidos 4 corsos, de los 35 programados en diferentes fines de semana de febrero, por cuestiones de seguridad.  Si encontrándonos en temporada de vacaciones, sin eventos adicionales multitudinarios, no se puede contener algún posible desborde, del cual hay conocimiento, creo que hay un problema de gestión desde dicha división del organismo.  No veo que suspendan los partidos de futbol  por cuestiones de seguridad, como manera de prevención.

Ojala, se pueda refundar, la fiesta del Carnaval Porteño, del que soy parte, entendiendo que dicho arte es TRADICIONAL, HISTORICO y sobre todo PATRIMONIO CULTURAL de la CIUDAD de Buenos Aires.

Espero que hayas disfrutado del FERIADO, tal como lo disfrute yo.
Saludos, de un Humilde Artista Murguero del Carnaval Porteño.

jueves, 24 de septiembre de 2020

PANDEMIA 2020 


Iniciativa de las murgas del circuito de la ciudad de Buenos Aires.

𝐋𝐚𝐬 𝐦𝐮𝐫𝐠𝐚𝐬 𝐩𝐨𝐫𝐭𝐞ñ𝐚𝐬 𝐝𝐢s𝐞ñ𝐚𝐧 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐨𝐜𝐨𝐥𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐩𝐫óxi𝐦𝐨 𝐂𝐚𝐫𝐧a𝐯𝐚𝐥

Más de 100 agrupaciones del carnaval porteño presentaron un Protocolo de Covid 19 al Gobierno de la Ciudad.
Con la aplicación de un protocolo especial, la comunidad carnavalera busca proyectar y prepararse para la celebración del Carnaval, atentos a las restricciones que impone la pandemia y priorizando el cuidado de la salud.
A menos de cinco meses de las fechas del Carnaval, las murgas porteñas, que se vienen reuniendo en forma virtual desde hace más de tres meses para analizar las posibilidades y modalidades del carnaval, presentaron en los últimos días un Protocolo Covid 19 al Gobierno de la Ciudad para reactivar la práctica de los ensayos, cumpliendo con las normativas vigentes.
El objetivo es mantener vivos los festejos del dios Momo, la histórica y popular celebración, y seguir fomentando la identidad social y cultural de los barrios, con la ilusión de cada murga y de los 15 mil murgueros de la ciudad, de seguir escribiendo la historia del carnaval, aunque en el próximo febrero deban adaptarse al contexto actual.
El Protocolo para el retorno a los ensayos de las agrupaciones murgueras plantea entre otras medidas, las referidas a los lugares, modalidad y tiempos de ensayos, uso de los instrumentos musicales, además del distanciamiento social preventivo y obligatorio, uso de tapabocas y sanitización individual y de los instrumentos en forma permanente.
En este marco, proponen ensayar en “parques, plazas, plazoletas, anfiteatros, polideportivos y espacios al aire libre en general”, donde los ensayos serán por bloques con una cantidad restringida de gen-te, mientras que si se realizan en locales, salones, teatros u otros lugares cerrados es imprescindible además “la sanitización del espacio antes, durante y posteriormente a la actividad”, destaca el Protocolo.
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Área de Prensa y Difusión Murgas del Circuito Carnaval Porteño

 Lanzamiento de la Revista “Gestar Carnaval”

Revista de carnaval, interactiva, de distribución gratuita y construida a partir de la participación que apuesta por la construcción de un espacio pensado para difundir los saberes, reflexiones y opiniones sobre el carnaval. Contacto:
Museovivocarnaval@gmail.com



martes, 15 de mayo de 2018



EL CARNAVAL CALLEJERO Y GRATUITO EN PELIGRO


COMUNICADO DE LOS DELEGADOS DE LAS AGRUPACIONES ARTISTICAS DE CARNAVAL DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Los delegados de las agrupaciones artisticas de carnaval de la Ciudad de Buenos Aires (ordenanza 52039/97) hacemos nuestro el reclamo del conjunto de la comunidad del carnaval de la ciudad en contra de la encuesta llevada a cabo a partir del dia de la fecha (24 de abril de 2018) por la Dirección de Promoción Cultural del GCBA, no solo por ser contradictoria con lo prometido en la reunión que mantuvimos con el Ministro de Cultura y la Directora de Promocion Cultural de la ciudad con fecha 5 de abril de 2018, si no además por ser contraria al espíritu de la ley que los obliga como Estado de la ciudad a promover el carnaval y los corsos barriales (art. 3 de la ordenanza 52039/97 y su reglamentación),entre otras cuestiones.
Reafirmamos además que es condición innegociable para nosotros, representantes elegidos democráticamente por las agrupaciones de carnaval, y para toda la comunidad carnavalera de la ciudad, la continuidad en la realización de corsos barriales, libres y gratuitos. Si se actúa en contrario a este espíritu, será en desmedro de la cultura popular que dice promocionar la Dirección que generó, habilitó y difundió esta encuesta, y eso resulta antagónico con el mandato que nos han dado las agrupaciones de carnaval con sus votos. La encuesta a la que hacemos referencia, además de ser tendenciosa en sus preguntas,está orientada a determinados vecinos, por lo que tachamos de nulidad absoluta los resultados que se generen. Solicitamos que la encuesta sea sacada de las redes, que deje de enviarse por mail, que se anulen sus resultados y que aquellos que ya hayan sido relevados, sean eliminados sin generar consecuencias para las futuras acciones y gestiones que realice la comisión de carnaval, la dirección antes mencionada, así como el Ministerio de Cultura de la ciudad.
Esperando una respuesta consecuente con nuestro reclamo,los saludamos atentamente
Debido a que la Dirección de Promoción Cultural del GCABA ha enviado una encuesta a nuestro entender tendenciosa a determinada cantidad (incierta) de vecinos con respecto a la realizacion de los carnavales porteños, los representantes de las agrupaciones de carnaval hemos presentado este escrito ante el Programa Carnaval Porteño y la DG de Promocion Cultural.
Solicitamos a los representantes de las diferentes murgas y agrupaciones que informen de esto a todos los integrantes para que sepan y estén informados verazmente de lo que está sucediendo y cómo manejarse y responder.






viernes, 3 de febrero de 2017



La llegada de este febrero me encuentra en un momento que puede por ahí invitar a pensarnos un poco, a ver a nuestro alrededor y seguir caminando para lo que viene.

Querría decirles que estoy entusiasmado, emocionado, feliz, esperanzado con el carnaval como fiesta nuestra de una comunidad que comparte con los vecinos esta fiesta del pueblo; no me fijo en el pasado cercano o en tiempos dónde era de otra manera sino que este 2017 con cierta incertidumbre arranca el carnaval en que las murgas arman, alquilan sonido, ponen buffet, espuma, cuelgan banderines, invitan a otras murgas, reparten los volantes, pegan carteles y los vecinos y vecinas vienen a vernos. Claro que no esta mal  tomar el espacio publico, armar una fiesta popular, me surgen algunas cosas para pensar

¿Qué emprendemos en el barrio para llegar a febrero con un carnaval barrial?

 ¿Qué acciones generamos con nuestros vecinos y vecinas involucrando voluntades? 

¿Qué  diferencia tenemos con aquellos viejos corseros?

 ¿Qué disputa real tenemos con el uso del espacio publico(los 365 días)?

¿Tenemos como murga una militancia de la cultura popular como proyecto o sólo reaccionamos cuando le tiran balas de goma a una murga, por ejemplo?

 ¿Qué agenda de la lucha popular tenemos en común para organizarnos y estar en la calle?

 ¿Lo nuestro es poder tener el mejor traje y la mejor murga para mostrar?

Después de muchos años de militancia, estoy repensando todo y cerca de los 40, ya con 17 años de andar me da por ver para dónde vamos, desde la murga  de la que soy uno de los fundadores hasta el espacio más grande como el Movimiento Nacional de Murgas. Pero pienso, por ejemplo, en la Agrupación Murgas o en la Red de Murgas de San Fernando,  Momo, Karma, Frente Murguero, Carnavaleando los barrios, etcétera y los tantos Encuentros Nacionales que hoy se realizan en el país.

¿Alcanza con marchar el 24 de marzo? Tantas idas y vueltas en los 40 años, me pregunto cuántos seremos este que viene que no tiene “0”.  ¿Podremos, seremos capaces de estar juntos y darle un ejemplo a parte de la sociedad, que la lucha por la memoria, la verdad y la justicia no se trata de quien es más poronga?  Ojalá que si...

Es un tiempo histórico dónde, no sé  ustedes, pero mis vecinos y vecinas están peor que antes, están endeudando al país y nuestros hijos y nietos la van a pasar peor todavía; y nosotros los murgueros y murgueras tenemos una “obligación” histórica, cultural y social de hacer y dar ejemplo porque copamos la calle, disputamos la palabra y le damos a el pueblo que no se maquilla, ni baila, una muestra contundente, de fiesta popular, porque desde hace años los medios le meten miedo, proponen enrejarnos en nuestras casas, que miremos cada vez más tele y nosotros los invitamos a salir al barrio  en un hecho revolucionario de los más importantes de este siglo.

Seguir y ¿de qué manera?  Sin dudas estoy en la idea de hacer siempre dentro de las posibilidades propuestas dignas, de calidad, porque somos capaces en los barrios de generar artísticamente siempre lo mejor que se pueda. Pero entiendo que en lo barrial tenemos que aunar experiencias que han logrado impregnar, contagiar, involucrar concretamente a los vecinos y vecinas porque nos dará más futuro en un tejido social debilitado o roto por estos tiempos.

¿Habrá posibilidad de una agenda común entre las murgas?

Los diferentes espacios organizados de murgas podremos juntarnos el 10 de marzo 2017 para confluir en algunos puntos hacia todo el año?

Hay una propuesta de armar 500 plazas culturales en todo el país con algunas consignas para que se realice el mismo día, a la misma hora. ¿Esto sería posible?

La correlación de fuerzas es fundamental ya que tenemos parada una Ley Provincial de Murgas (Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires) ley que construimos durante 3 años unas 90 murgas del Gran Buenos Aires en 7 plenarios, 100 reuniones y compartiendo los pre proyectos por email y Facebook para llegar a una propuesta que hoy esta cajoneada. Hay que generar en este 2017 ordenanzas de patrimonio cultural o interés municipal que vayan fortaleciéndonos,  respetando la historicidad y territorialidad en cada comuna y municipalidad para llegar a cada poder provincial del país a que en nosotros está la posibilidad en el mediano plazo de construir una Ley Nacional de Carnaval del Pueblo.

Así me encuentra el carnaval, con una mezcla de replantear y proponer nuevas formas de encontrarnos.  Pero encontrándonos de verdad.  Sentí tristeza que el pasado sábado 28 de enero,  al cumplirse 8 años de la desaparición de Luciano Arruga, eramos tan pocos (de mi murga 4) y unos pocos de 5 o 6 agrupaciones de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.  Me preguntaba que es lo que nos importa, cuales son las causas por las cuales priorizar nuestras luchas, será que la militancia virtual juega un papel más importante hoy.  Parece que sí.

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”.  ¿Cómo seguimos? La idea no es abandonar los senderos por los cuales muchos hemos luchado hace años en cualquier lugar del país, de lo que fuimos capaces de hacer y seguimos tratando de construir. Hace algunos años hablando de Suardi, en un plenario que realizamos en Moreno, vino un colega a decir frente a todos: "Nosotros no vamos a ir más a Suaradio porque se desvirtuó, mucho bardo” o algo así. La respuesta a eso fue: “¿Qué  hicieron ustedes por el encuentro? ¿Le pusieron el cuerpo; se encargaron alguna vez de algo del encuentro?”, Pasa mucho,  hablar, tirar ideas, apartarse de las construcciones.  Creo que es lo más fácil esperar que salga mal desde afuera y dar opiniones cobardes sin nunca haber intentado ir a los pre Suardis, armar, pensar y hacerse cargo de verdad, para criticar o desvincularse de algo de lo cual jamás tuviste la convicción de hacerlo propio.  Esta es la contra propuesta: hacer una agenda común donde las ideas sean acompañadas con el cuerpo, que las acciones contengan el contenido artístico, social, político y cultural que vaya afianzando los fines reales ya que todos buscamos algo en participar de un proyecto emancipador.  Si no al vació de contenido viene la falta de ganas y así nos quedamos sin los aportes que nos enriquecen.

Hoy es un carnaval de transición  porque no es sólo febrero, no es la marcha del 24 de marzo, no es el Campamento Juvenil Murguero, no son los encuentros regionales, Suardi, los encuentros nacionales que se hacen en todo el país.  Si no nos encontramos, si no tiene sentido y no hay un proyecto común primero en una murga, los espacios organizados estamos condenados a ser un grupito de murgueros con buenas intenciones que no alcanza a aportar a desarrollar un carnaval familiar, gratuito, comunitario y participativo.

¡Qué tengan el carnaval que estén buscando, quéseamos felices y nos encontremos con nuestros vecinos y vecinas, qué los murgueros y murgueras busquemos la excelencia con contenido artístico, social y político, salud!

sábado, 14 de febrero de 2015

Carnavales en la provincia
Pulmón de barrio
11 de febrero de 2015


El intendente de La Matanza prohíbe con una ordenanza las murgas barriales pero festeja en su propio “corsódromo” los carnavales en el distrito.

Andar en La Matanza

(Agencia) El “Parlamento murguero – Murgas de La Matanza” denunció a través de un comunicado de prensa acompañados por la APDH La Matanza que el intendente Fernando Espinoza prohíbe los corsos de las murgas independientes y autogestivas por medio de una ordenanza que no permite realizar los mismos en espacios públicos. A su vez,  la policía local patotea y amenaza a los murgueros avalada por dicha ordenanza.

Miguel Meira, integrante de la murga Furia de Carnaval de Ciudad Evita, fue entrevistado por Andar y él nos cuenta lo que están viviendo en los barrios desde el año 1998, donde las ordenanzas son aplicadas con rudeza para los artistas independientes y donde el mismo municipio las viola por su propia conveniencia.

“En 1998 el Intendente de aquel  momento saca un decreto de urgencia porque en un Corsódromo de Laferrere, organizado por los viejos comerciantes de la zona, había muerto una persona. Esos Corsódromos no estaban organizados por las murgas sino por personas, comercios, que vendían alcohol y  no tenían cuidado con la gente. Las murgas no teníamos relación con ellos, lo que buscamos siempre fue tener un corso barrial, familiar, popular y gratuito. Nosotros hacemos un buffet para recaudar dinero para sostener a las murgas pero no vendemos alcohol. En el 2001 esta ordenanza se modifica y el 2010 se ratifica la prohibición de los corsos barriales. En 2013 Fernando Espinoza hace circular esta ordenanza por todas las delegaciones y por todas las comisarías, dando aval la policía para incautar todo lo de las murgas:  los instrumentos, las comidas, las nieves; capaz hasta te hacen una contravención por organizar el corso.”

Sin embargo, el oficialismo local organiza el denominado “Carnaval Federal” en la intersección de las avenidas Juan Manuel de Rosas y Presidente Perón, cada año durante 4 días consecutivos. La norma que prohíbe los corsos no existe. La secretaría de cultura municipal a cargo de Silvia Francese recibe presupuesto para festejar, pese a la ordenanza de prohibición, los carnavales de la política partidaria.

“Nosotros nos organizamos en lo que llamamos el Parlamento Murguero más de 400 murgueros en 2012. Logramos que se declare como patrimonio cultural a los carnavales en La Matanza y a partir de ahí impusimos el tema en la agenda política. Ahora, cuando a nosotros no nos dejan hacer los corsos barriales, Fernando Espinosa realiza los grandes Carnavales Federales, son 3 o 4 días en continuado, con la participación de artistas muy conocidos y donde se gasta fortuna en eso. Eso no estaría mal, porque todos los ciudadanos nos merecemos 3 o 4 días de alegrías, lo que me parece que no es justo es que a nosotros no nos consideren artistas y no nos dejen hacer los festejos. Entonces, tanto Espinosa como Francese están pasando por arriba de la prohibición. Ahora, la ley si es para uno, ¿no debe ser para todos?”

Las autoridades locales parecen gustar y divertirse con el carnaval pero contradictoriamente mandan a perseguir las murgas en los barrios. Los políticos aseguran que invierten para que se desarrolle la cultura popular, y sin embargo exportan mega shows sin visualizar el desarrollo cultural zonal. “Quizás con lo que se invierte en bandas consagradas -que tocan en los lugares céntricos- bien podrían funcionar las casas de la cultura del distrito”, dicen los murgueros en la gacetilla.

“Yo soy docente, soy militante de derechos humanos. Todo eso lo conseguí gracias a mi participación en la murga. ¿Por qué digo que fue por mi pasaje por la murga? Porque en la murga uno aprende, se organiza, tiene un espacio de voz y voto, uno es igual al otro. Creemos que la murga es todo eso, en los barrios trabaja desde la diversidad y la inclusión;  no trabaja solamente lo festivo, trabajamos la expresión, la crítica, lo lúdico. El arte gratuito es difícil de encontrar. La murga es un pulmón del barrio, mucho más en los barrios populares”, concluye Miguel
EN LA MATANZA
Prohíben a las murgas autogestivas

(APL )El “Parlamento murguero – Murgas de La Matanza” denunció que el intendente Fernando Espinoza prohíbe los corsos de las murgas independientes y autogestivas por medio de una ordenanza que no permite realizar corsos en espacios públicos. El poder manda a patotear a los murgueros con la Policía. Una vergüenza. Sin embargo, para el oficialismo que organiza el denominado “Carnaval Federal” en la intersección de las avenidas Juan Manuel de Rosas y Presidente Perón, la norma que prohíbe los corsos no existe. ¿Esto no es abuso de poder? Ellos gastan una fortuna de los fondos públicos para cantar sus buenas intenciones. Mientras tanto, la secretaria de Cultura municipal Silvia Francese recibe un presupuesto millonario y no hace nada por la política cultural”. Así lo sostienen los compañeros matanceros en el inicio del comunicado, que brindamos a continuación.

El "Parlamento murguero – Murgas de La Matanza” denunció que el intendente Fernando Espinoza prohíbe los corsos de las murgas independientes y autogestivas por medio de una ordenanza que no permite realizar corsos en espacios públicos. El poder manda a patotear a los murgueros con la Policía. Una vergüenza. Sin embargo, para el oficialismo que organiza el denominado “Carnaval Federal” en la intersección de las avenidas Juan Manuel de Rosas y Presidente Perón, la norma que prohíbe los corsos no existe. ¿Esto no es abuso de poder? Ellos gastan una fortuna de los fondos públicos para cantar sus buenas intenciones. Mientras tanto, la secretaria de Cultura municipal Silvia Francese recibe un presupuesto millonario y no hace nada por la política cultural
Para artistas “de consumo” hay dinero; para los artistas locales, nada. Nunca apuestan a invertir en La Matanza para que los vecinos tengan acceso gratuito a las expresiones populares. Con lo que gastan en bandas consagradas – que tocan en los lugares céntricos- bien podrían funcionar las casas de la cultura del distrito.

Las autoridades locales dicen que les gusta el Carnaval pero prohíben a las murgas en los barrios. Aseguran que invierten para que se desarrollen y sin embargo no hacen nada. Sólo se mueven para esta fecha. ¿Será porque se vienen las elecciones de 2015? ¡Pretenden meternos en el medio de una disputa entre aparatos políticos! ¡No lo permitiremos!

PARLAMENTO MURGUERO- MURGAS DE LA MATANZA -  Miguel Meira




Febrero 2014, República Argentina

Documento Murguero

“No a la Prohibición de Corsos Barriales Independientes y Autogestivos”

Debido a la constante suspensión de corsos barriales en distintos Municipios de la Provincia de Buenos Aires (Ver anexo) durante el corriente Carnaval 2014, y desde hace varios años, las Murgas nos vemos en la necesidad de manifestar nuestro descontento hacia los malos tratos, la falta de respuestas concretas, y el ninguneo recibido por parte de los representantes de cada municipio.

EXIGIMOS UNA INMEDIATA RESPUESTA Y CONCILIAR UNA MEDIDA PARA REVERTIR ESTA SITUACIÓN Y PERMITIR QUE LAS MURGAS PUEDAN DESARROLLAR SUS ACTIVIDADES CULTURALES, POPULARES Y AUTOGESTIVOS CON NORMALIDAD, DURANTE EL CARNAVAL.

Teniendo en cuenta que:

"Murgas Independientes de Buenos Aires" junto al "Movimiento Nacional de Murgas" vienen trabajando en el proyecto de una “Ley Provincial Murguera" que asegura el libre desarrollo de los corsos barriales, ensayos y actividades organizados por las murgas junto a los vecinos de sus barrios;

Algunas Intendencias han mencionado en los últimos años a sus murgas como Patrimonio Cultural Inmaterial; lo que debería obligar a resguardar, apoyar y acompañar a dicho patrimonio; no prohibirlo;

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó los decretos 1584/10 y 1585/10, en Noviembre de 2010, que restituyeron nuevamente los festejos de Carnaval como feriados nacionales bajo el lema "Carnaval Federal de la Alegría"; en este marco se promulgan las actividades que nosotros realizamos;

Los corsos son parte de la identidad cultural de los barrios y los mismos tienen derecho a la libre expresión y la libre utilización de los espacios públicos;

Los festejos de Carnaval construyen “seguridad”, dado que los corsos autogestivos, gratuitos y participativos son de toda la comunidad, y promueven al encuentro familiar y al desarrollo del Arte, no representando un problema de inseguridad;

La murga es reconocida por la Universidad Nacional de General Sarmiento, donde se ofrece la Diplomatura de Murga desde el año 2013, y por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, que reconoció, desde el año pasado, a la murga como lenguaje artístico para niños y jóvenes, brindándole horas cátedra a la misma;

Los corsos barriales no compiten con los carnavales organizados por las municipalidades, de hecho muchas murgas independientes participan de los mismos; lo que exigimos es la realización en nuestros barrios del carnaval sin excepción, “QUEREMOS UN MUNDO DONDE QUEPAN MUCHOS MUNDOS“;

Coartar el libre desarrollo de estas actividades y la posibilidad de autogestión de las murgas es un atropello a la cultura popular;

LOS ABAJO FIRMANTES, JUNTO A DISTINTOS ORGANISMOS, CLUBES, ESCUELAS, ENTIDADES BARRIALES Y VECINOS ESTAMOS AGUARDANDO UNA INMEDIATA RESPUESTA PARA NO PERMITIR QUE ESTO SIGA SUCEDIENDO.

Anexo “Situaciones puntuales en cada Municipio”

Aquí sufrimos las murgas Barriales desde la Gestión de Estado Censura al festejo con las familias:

Merlo, Campana, 3 de febrero, La Matanza, Tigre, Malvinas Argentinas, por dar algunos;

Tuvimos complicaciones en distritos como Moreno, José C. Paz, San Fernando y Avellaneda

-ponemos en conocimiento la persecución a las murgas en la provincia de San juan-

Y queremos nombrar por ejemplo a municipios como Almirante Brown, Ituzaingo, Morón, Lanus, General Rodríguez, Junín, Chivilcoy, Quilmes, son lugares que respetan, reconocen y en algunos casos apoyan a las murgas barriales.

MURGAS INDEPENDIENTES DE BUENOS AIRES murgas independientes zona oeste, Murgas Independientes zona Capital Federal, murgas independientes zona Sur, murgas independientes zona Norte, murgas independientes zona noroeste, Parlamento Murguero (La Matanza), Carrito con Cultura Viajera (Merlo-Moreno) / Facebook: Murgas Independientes (BsAs)

MOVIMIENTO NACIONAL DE MURGAS – regional Buenos Aires – Regional murgas Rosarigasinas – Murgas Cordobesas – Regional Mu.s.a (murgas unidas del sur Argentino) – murgas de Mendoza – Regional Murgas de Jujuy – Murgas de San Juan / Facebook: Movimiento Nacional de Murgas

Acompañan Murgas de La Ciudad de Buenos Aires

Víctor Risso / Mariela Caprini / Raquel Yesica Paz Fabiana Valles

.Prensa y Difusión - Murgas Independientes de Buenos Aires. Recibimos adhesiones, desde ya gracias por compartir el documento y su difusión en medios locales, regionales y nacionales.





martes, 19 de marzo de 2013


Reflexiones a propósito de Odio de Clase Media
Por Emiliano Montini

No puede resumirse la cuestión del carnaval en un mero corte de calles omitiendo que todo festejo popular indefectiblemente genera inconvenientes al tránsito.  El carnaval porteño es el evento artìstico, gratuito y popular màs importante de Sudamérica. O ¿alguien conoce un evento gratuito con màs de diez mil  artistas en escena por noche? Debe tenerse en cuenta, ademas, que las murgas porteñas, sus artistas y el propio publico que concurre a los corsos, estan integrados - en su mayoría - por  personas de clase media, consagrándose de esta forma desde hace muchisimos años como el único evento gratuito y masivo de esa clase social (exceptuando el fútbol, obviamente). Anímese y dése una vuelta por alguno de los corsos mas tradicionales de la ciudad (Villa Urquiza, Saavedra, Boedo, Almagro) y se darà cuenta de la importancia que para muchas personas este festejo posee. De paso, se empapará un poco más de la centenaria historia al calor de las calles porteñas de este festejo castigado, denostado y olvidado por los grandes medios de comunicacion. Venga con su familia y quedese tranquilo que nadie le va a cobrar un peso por divertirlo, conducta bastante rara en los tiempos que corren... A lo sumo algun pequeñín lo podrà mojar con su espuma o su bombita de agua, o bien algun murguero vestido de payaso le hará un chiste.Venga, lo esperamos con los brazos abiertos. Cordialmente.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Murgas y Corsos del Carnaval porteño 2013.
Un debate necesario


Por Sebastián Linardi
Una serie de reflexiones sobre el Carnaval Porteño, su identidad y problemas coyunturales, a partir de lo escrito en una nota del diario Página 12.

El diario Página 12, en su edición del 9 de febrero, publicó una nota referida a la movida del Carnaval en la Argentina, escrita por Sergio Sanchez:

1) En esa nota, se destaca la opinión de las murgas de la ciudad de Buenos Aires que hacen “estilo uruguayo” (que en este Carnaval 2013 actuarán en el teatro IFT), quienes siguen reclamando un espacio regular en el Carnaval oficial porteño (no como “invitadas”, que es como pueden participar hoy en día).

2) Y en una sub nota del mismo diario, Ricardo Talento, Director del Circuito Cultural Barracas e integrante de “Los Descontrolados de Barracas” hace una crítica constructiva hacia algunas murgas y organizadores de Corsos:

Agrupaciones Invitadas


1) Respecto al pedido, una vez más, de las murgas de la ciudad de Buenos Aires que hacen estilo uruguayo por su derecho a participar del Carnaval oficial Porteño y no en calidad de “agrupaciones invitadas” como sucede hoy, si las condiciones lo permitiesen, quien escribe cree que, eventualmente, se podría llegar a ampliar el cupo para que participen. Pero no cambiar su carácter de “invitadas”.
Es que ¿como no advertir que algunos sectores tienen una gran idealización del carnaval que se hace del
otro lado del río?. Un carnaval totalmente normado (las tres categorías del carnaval porteño y sus
instancias evaluatorias son una risa al lado de la complejidad del carnaval de Montevideo). Abiertamente competitivo. Y, para escándalo de algunos idealizadores, con escenarios sponsoreados por empresas privadas (como una de las formas de amortizar costos por parte de los organizadores de una festividad social con gran convocatoria y una fuerte identidad consolidada).
En ese escenario se mueven las murgas uruguayas (que no dejan de ser menos bellas, críticas y sinceras por eso, aclaro para evitar melentendidos).
Pero respecto a este reiterado pedido, se recomienda el siguiente ejercicio de imaginación: ¿Qué pasaría si se hiciera lo inverso? ¿Y entonces se pidiera la apertura normativa del carnaval oriental, para que también participaran por derecho propio expresiones de otros lugares, como la porteña o las brasileras?. Simplemente les pegarían un boleo en el trasero. La identidad del carnaval uruguayo está muy firme. Tan firme está, que no la cuestiona casi nadie. Y se defiende sin que le tiemble el pulso a nadie (se sea de izquierda o no tanto). Los cultores argentinos de la murga uruguaya,inclusive. Jamás les escuché cuestionamientos formales y abiertos al carnaval montevideano en este sentido. Sí muchas ganas de participar en él, haciendo el estilo uruguayo. Pero no de que haya apertura hacia otros estilos, algo muy distinto.
Sin embargo, se pretende que el Carnaval Porteño sea abierto, igualando a todas las expresiones por igual. Sin caer en parámetros chauvinistas (que no son válidos), esta ciudad generó un estilo propio (o dos, si pensamos en las Agrupaciones Humorístico Musicales) dentro de los cuales, hay un enorme espectro estilístico, de los que “Centro Murga” y “Agrupación Murguera” no dejan de ser simples etiquetas que, por suerte, engloban una realidad riquísima, enorme y cambiante. Y, más allá de todo, hoy hay una tradición que terminó cristalizando en una forma de expresar el carnaval totalmente particular. Y, en tanto tal, con su aporte y originalidad,enriquecedora de todas las expresiones de carnaval que habitan este planeta. A quien escribe no le tiembla el pulso para afirmar esto.
Hay un aspecto de auto estima popular en esta cuestión. Y es el tema de que, como pueblo, la murga porteña es una de las formas históricas en que los sectores populares de toda la zona de Buenos Aires (mucho más grande que la Ciudad Autónoma) tomó la palabra y cobró (y cobra) visibilidad social. De generación en generación. Y como expresión dinámica que absorbe y reelabora las expresiones de su época. Porque lejos de ser algo inerte, el género porteño es abierto y cambiante, dentro de ciertos parámetros que hacen que todos sepamos que eso es “murga porteña” y no otra cosa.
Y todos sabemos bien que hay algunas murgas o grupos que incorporaron ciertos aspectos de la murga uruguaya, ya sea en lo coral, en el planteo sobre el escenario o lo que sea. Y que lo hicieron dentro de la murga porteña, demostrando la apertura y versatilidad del género local. Tal vez esto redunde, en el futuro, con el tiempo, en un nuevo sub género de agrupaciones porteñas, más de escenario (“Los Habitués” y “Garufa de Constitución” pueden ser tomados como ejemplos de esta variación). Por qué no. La cultura cambia. Y eso, con el tiempo, tal vez podría redundar en una nueva categoría dentro del Carnaval oficial, que incluya a este tipo de grupos que, seguramente, habrá cada vez más. O no. La futurología es un ejercicio a veces necesario (pero no por eso deja de ser un simple ejercicio retórico y de la imaginación).
Pero, sintetizando, ante el pedido de las murgas de la ciudad de estilo uruguayo por ser incluidas de forma permanente dentro de una de las categorías del Carnaval oficial porteño, quien escribe opina que no. Sí que eventualmente puedan participar más, que tengan más visibilidad, cupo o lo que sea. Pero siempre en calidad de “invitados”.
Al igual de lo que sucede en el Uruguay, consolidar cierta identidad adquirida, tomada como “riqueza” (y no como barrera xenófoba), debe ser defendida y promovida desde el Estado, quien debería hacer muchísimo más al respecto, y desde el pueblo mismo. Y claro, dejar que fluya, sin encorsetarla.
La murga porteña hace rato que es un ejemplo de apertura hacia los cambios, conviviendo en igualdad de condiciones las agrupaciones más tradicionales y las innovadoras, cada una con su belleza única, ninguna más válida que la otra. Y este género, como legítima expresión carnavalera que es, es una de las formas que tuvo nuestro pueblo de tomar la palabra y ganar la calle, más allá del gusto de la elite dominante. No es poca cosa.

Comunicación del Espectáculo

2) Pero este razonamiento que deriva en pensar sobre qué es y qué pasa en la fiesta porteña, lleva a retomar lo expresado por Ricardo Talento en la sub nota de Pagina 12 de esa misma edición. Él hace una crítica constructiva hacia la ´perfomance´ de algunas murgas, a lo que pasa en los Corsos y, seguramente lo más inquietante de todo, a cierta incomunicación entre las murgas y el público.
Y dice algo que abre la puerta a la reflexión:
“…nosotros los murgueros y los corseros somos responsables si estamos haciendo del Carnaval una fiesta aburrida o, lo que es peor, “autista”. Nos divertimos entre nosotros, participando de la murga, pero nos interesa muy poco qué queremos transmitir y cómo. Y el corsero prepara el corso para que pasen las murgas, no para que la gente se divierta”.
Antes que nada, bien viene anticipar que todo lo que aquí se señale (cosas muy puntuales) es desde la más absoluta defensa al género porteño. Y por ende, al carácter abierto e inclusivo de la murga porteña, alejado de “castings”, lo que es una riqueza y no una debilidad. Y sobre todo, dejando bien claro que esto se refiere solo a “algunas” murgas (no a todas, como el prejuicio arraigado en ciertos sectores de la población insiste en sostener).
Hechas estas salvedades, es un hecho que hay cuestiones que se pueden trabajar más, y en esto el rol de los directores es determinante, aunque también lo es la apertura de los mismos integrantes de una murga a aceptar las recomendaciones de los directores.
Una de ellas es el trabajar la actitud escénica, ya sea en el escenario o en el desfile. Y acá no se apela a tener que ir a un conservatorio de arte dramático sino a algo tan simple como decir “estoy actuando”, entonces “me meto en el espectáculo”. Es que, desgraciadamente, no es raro, en las presentaciones de ciertas murgas (sobre todo cuando el escenario toma protagonismo) ver a algunos integrantes que simplemente se detienen, empiezan a caminar o a hablar entre sí, olvidándose que el espectáculo sigue con ellos abajo. Y creen que su responsabilidad es solo durante el desfile o la demostración de baile (“la matanza”).
O también sucede ver a los allegados de algunas murgas, caminando “de civil” a la par de la pasada, entorpeciendo la visión del público, lo que llega al colmo del absurdo cuando se paran directamente en frente del escenario, en la mejor ubicación (pero siempre de “aquel” lado de las vallas), tapando el espectáculo a la gente que, con toda la buena fe, se había buscado el mejor sitio ¡para tratar de disfrutar de la murga!
Son cosas muy básicas que se transmiten hacia afuera y que, cuando suceden, dan una imagen de “me importa un bledo, yo hago lo que tengo que hacer y listo” que, inevitablemente, hace ruido en el público. El desgano cosecha desgano. Y a veces, en algunas pasadas, se transmite eso (por más que no sea eso lo que se sienta; no siempre se logra transmitir lo que se siente, como todos sabemos).

Organización de los Corsos

Respecto a la organización de los Corsos, además del tema del sonido, en algunos muy malo, se coincide aquí con Talento en que parecería que todo se hace en función de las murgas y no del público. Por lo menos en buena parte de los del circuito oficial. Y hay por lo menos tres puntos que se podrían solucionar muy fácilmente y hacen la diferencia:
A) Poner en un cartel, desde el inicio, la programación y horarios de ese Corso: No puede ser que uno llega a un Corso ¡y no sabe lo que va a ver! ¿Acaso todas las murgas son iguales? ¿Todas las murgas dan lo mismo? Porque el mensaje que está por debajo de semejante omisión, es ese: “no importa que murga esté”. Se deduce de ello que la identidad de cada murga, saber quien va a estar, evidentemente no sería algo importante a informar. Sería un “da todo más o menos lo mismo”.
B) Organizar Concurso (o pasadas) de disfraces para el público: Algo que siempre se hizo en los Corsos. Hoy por hoy, son los niños quienes se disfrazan y más disfrutan del carnaval. Entonces, que se los premie, haciendo subir a todos al escenario y dándoles un premio simbólico (globos, o lo que sea). Es algo que no cuesta nada, ayuda a dar identidad y pertenencia a la fiesta y además alegra a los niños. Ni más ni menos.
C) Pasar música, entre murga y murga, para que se arme el baile: Aunque sea con dos canciones. En ese sentido, la música sola no alcanza. Debe haber alguien que agarre el micrófono y vaya llevando la fiesta, anunciando las distintas instancias. Eso ayuda. Y muchas veces, vemos corsos que no tienen cara visible. Aunque muchas veces también sucede que no hay tiempo de que se arme ni un baile ni un concurso de disfraces por un encimamiento de las murgas, ya sea por un exceso de agrupaciones o por retrasos inevitables. Pero de todas maneras, no se puede dejar de intentar que en un Corso pasen otras cosas, además de las pasadas murgueras.

Difusión de artistas de géneros locales

Y, acá como comentario adicional, más dirigido a la Comisión de Carnaval, aunque más no sea en ciertos Corsos del circuito oficial, debería preveerse la inclusión de los nuevos artistas (algunos ya no tanto) del 2×4, como parte de una política cultural integral. Es mentira que los Corsos deban ser patrimonio exclusivo de las murgas (no se expresa aquí ninguna novedad con esto, ya que es uno de los debates permanentes de los mismos murgueros). Aunque los corsos son su lugar por excelencia ( la murga porteña debe predominar en las programaciones), se debería lograr intercalar otras expresiones, como por ejemplo, el tango, que sin lugar a dudas es su género hermano.
Hay muchas propuestas tangueras que podrían estar en los corsos, que cultivan el viejo espíritu festivo del tango, una verdadera marca de esta época: Dema y su Orquesta Petitera, La Chicana, Lucio Arce, La Santa Milonga, “Cucuza” Castiello y “Moscato” Luna, Bettinotti Fernandez, Marisa Vázquez, La Biyuya, Juan Penas y Los Bonavenas, Quiero 24, Germán Pontoriero y Polentaitum, ni que hablar de Ariel Prat, tantas orquestas típicas como “Las del Abasto”… y tantos, tantos, tantísimos artistas más… (por no mencionar a los grupos que directamente fusionan tango y murga porteña, como “Los Garciarena”, o que directamente la recrean, como “La Flor y Nata” o “La Matraca”). Grupos que, en algunos casos, hasta cuentan con integrantes en agrupaciones de carnaval que hoy están participando en el circuito porteño. Un encuentro artístico necesario que, desde el ámbito del Gobierno de la Ciudad, en tanto organizador del circuito oficial, se debería fomentar como parte de sus políticas culturales. Pero no lo hace. Ni tampoco se hizo en las Gestiones anteriores, continuando una preocupante separación que desaprovecha la oportunidad de encuentro de géneros y públicos.
Mención aparte merece la dilación de la Comisión de Carnaval en difundir la programación del Circuito Oficial, difícil de comprender cuando se termina concretando una vez pasado el primer fin de semana de Corsos. Una verdadera oportunidad perdida para la difusión de una fiesta popular que debería poder ser “manijeada”, por parte de los difusores, por lo menos una semana antes del inicio, dando la posibilidad de ir preparando informes y recomendaciones que ayuden a ir preparando el clima para el inicio de la fiesta. Razones puede haber muchas y conocido es que la Comisión de Carnaval no cuenta con los recursos que debería por parte de las autoridades del actual Gobierno de la Ciudad.
El debate es necesario. Vale la pena. Y la murga, como forma inacabada, es un ámbito legítimo para ello. Nada se cierra. Ni en la murga, ni en las ideas. Esto es solo el cabezazo de un perro, un toque ante la jugada que abrió la nota de un diario, destinado a quien quiera agarrar la pelota. Es necesario tener el balón, amasarlo un poquito y seguir pasándolo, enriqueciendo la jugada. Jugada que es colectiva y se va armando con la opinión de cada uno. Por eso, para que esto siga, es necesario escuchar otras voces. Parafraseando al por siempre extrañable “Alorsa” de La Guardia Hereje, “siga siga, la pelota no se mancha”. Si de todo esto alguna vez surge un gol, bienvenido sea. Este, fue solo un pasecito.


Nota publicada originalmente en Tinta Roja
http://tintaroja-tango.com.ar/


martes, 19 de febrero de 2013


NOS HAN DADO LA FIESTA
Por Bárbara Corneli

El camino transitado por las murgas para recuperar el feriado y desempolvar el carnaval hace de estas agrupaciones espacios donde se reescriben los vínculos en los barrios y la cultura popular.

Un salto. Dos, tres. Una patada al aire y una convulsión. La levita se retuerce sobre el cuerpo y brilla en colores estridentes. Dicen que esos tres saltos incorporados como paso de baile rememoran los sobresaltos de los esclavos africanos por los latigazos con que los azotaban sus amos. “Ese es un chamuyo” dice Diego Robacio, integrante de la murga Gambeteando el empedrado de Barracas, escéptico respecto a algunos de los relatos de la tradición oral que acompañaron la continuidad de la murga como tradición. “pero es piola porque habla de que el murguero quiere reconocerse con ese negro de antes. En algún momento la murga fue cosa de negros, de ´cabecitas negras´, entonces había algo en común con aquellos negros marginados”.


Si bien nunca dejaron de haber corsos y murgas, la eliminación de los feriados y la prohibición de reuniones durante la dictadura dificultaron la posibilidad de vivir el carnaval. Según Robacio, incluso tras 10 años de democracia, “los murgueros no se juntaban”. Fue la marcha organizada por los Quitapenas y ATE el 4 de febrero de 1997 y una serie de encuentros en la legislatura de la ciudad de Buenos Aires, gestionados por el músico y murguero Ariel Prat que allanaron el camino para conseguir la consigna de “un feriado en el almanaque y un espacio en la ciudad”, que se materializó en la ordenanza que finalmente recuperó el feriado de carnaval e instituyó normas para el circuito oficial de murgas de la C.A.B.A.

Pero tener el feriado y hacer la fiesta eran cosas distintas. Para recuperar el carnaval había que andar un camino, con instancias que hoy parecen conquistadas. Diego Robacio destaca la iniciativa de Pantera (Daniel Reyes) Director del Centro Murga Los Reyes del Movimiento de Saavedra “de hacer encuentros fuera de época en las plazas de los barrios, para que se vuelvan a realizar los festejos, los corsos”. Por otro lado, Diego Santonovich, integrante de Cachengue y sudor dice que “es clave la existencia del Encuentro Nacional de Murgas que se realiza todos los años en Suardi, provincia de Santa Fe, donde agrupaciones de todo el país se reúnen para debatir el transcurrir de la vida carnavalera e intercambiar experiencias, amén de aunar criterios para seguir fomentando el crecimiento de las murgas tanto artísticamente como a nivel legal, pujando por que sean reconocidas como patrimonio intangible de la humanidad”.

En otro momento la disputa estaba planteada entre las murgas nacidas del barrio y aquellas amasadas en un taller (pese a que estos fueran orientados por murgueros tradicionales como el “Coco” Romero). Las murgas de taller incorporaron una participación más activa de la mujer en las voces o en los desfiles rompiendo la estructura de secciones; distintos instrumentos: un zurdo, un bandoneón o más redoblantes que la murga tradicional, donde estaba más marcado el bombo con platillo e incluso metieron trucos de circo, malabares o zancos. También las distanciaba una cuestión de clase más popular en el barrio que en el taller.

Hoy en día las divisiones, y no por eso los enfrentamientos, están dadas por quienes participan del circuito oficial, pudiendo recibir parte del presupuesto asignado y quienes no. Diego Robacio explica que las pautas del circuito “tienden a que no ingresen muy fácilmente murgas nuevas que tienen que anotarse un año antes para participar de una selección para entrar al carnaval del siguiente. Y tienen que estar consolidados como para resistir ese tiempo y no es fácil eso”.

Cachengue y sudor, por ejemplo, dejó de participar del circuito oficial en 2004 lo que generó, como cuenta Diego Santonovich “la obligación de generar recursos para sostener a la murga como colectivo y a salir a la calle cada verano”.

Sin embargo, ambos entrevistados concuerdan en las implicancias. “La murga es un espacio de contención sobre todo para los jóvenes y adolescentes, con casos extremos como las murgas conformadas en villas de Buenos Aires y del conurbano. Allí donde ningún gobierno le tiende una mano a los pibes, una murga le ofrece el latido de un bombo para salir de la mala” relata Santonovich. Según Robacio la murga también es testimonio de que hoy, en tiempos donde se intenta contener y reglamentar la sociabilidad, hay grupos de gente que pueblan el espacio público, que se juntan a hacer algo sin un fin económico y más allá de sus diferencias ideológicas. Con cierta melancolía, bajo la remembranza de las parejas que se formaron en los bailes de los corsos de antaño, los murgueros sueñan con fortalecer esos lazos en el hacer juntos, viviendo en ese calendario aparte que tiene su eje en febrero, cuando asoma el carnaval.

Fuente: http://revistamascaro.org/

DE FERIADOS, MURGAS Y CARNAVAL
Cuando se piensa en las características de febrero, indefectiblemente se arriba al carnaval. Saliendo del lugar común, Mascaró se aleja del glamour y los cuerpos vistosos de Río de Janeiro o Gualeguaychú y posa su mirada en Rosario, donde los tablados, los corsos y la alegría forman parte de una construcción colectiva a puro pulmón.


Por María Petraccaro.

La última dictadura militar, además de su tendal de muertes, robos y desapariciones, también había prohibido el carnaval. En 28 años, la democracia no se animó a restituir los feriados de este festejo popular. El pueblo, reunido en murgas de diversos tipos, durante 14 años se manifestó por el regreso de la fiesta. Finalmente, 35 años después de aquel decreto nefasto, volvieron los días de celebración.


Pero desde mucho antes, por abajo, muchos colectivos se iban uniendo, armando un grupo, juntándose a tocar, una comparsa, una murga, una cuerda de candombe. Febrero, a pesar de que faltara la marca roja en el almanaque, era sin dudas el mes del carnaval. Y en cada barrio florecía la fiesta, se montaba un escenario improvisado, se cortaba la calle, las vecinas se animaron a sacar las reposeras a la vereda y se volvió a respirar la libertad y la alegría.

Este movimiento carnavalero, con los matices típicos de cada zona, lleva adelante una tarea titánica, autogestiva y hasta social. Porque en muchos casos, la murga y la organización del festejo de carnaval son una herramienta para ocupar a los pibes y pibas de los barrios, para darles un motivo, para organizarlos.

Con el retorno de los días festivos, muchos oficialismos intentaron acaparar esas fiestas, institucionarlas o crear nuevas para fomentar el turismo. Allí donde la movida ya era grande, como en Entre Ríos y el litoral en general, terminaron de encorsetarlo en los estándares de consumo, convirtiendo al carnaval en una mercadería más para venderle al turista.

Sin embargo, en muchas otras ciudades, se mantuvo intacta una línea de trabajo que apuesta a otra cosa. Buena parte de las murgas de estilo porteño, tanto de la ciudad de Buenos Aires como de otras, sostienen la autogestión económica y la independencia política.

Lo mismo sucede en Rosario, a pesar de la significativa impronta que tuvo el municipio para institucionalizar a la mayor parte de la movida carnavalera. En esta ciudad, llamativamente, son muchos los festejos que se vienen haciendo desde hace muchos años en varios barrios populares.

Quizás uno de los más conocidos, por su importante contenido social y de lucha, sea el carnaval de Barrio Ludueña, donde cada 27 de febrero se festeja, durante tres días, el carnaval-cumpleaños de Claudio “Pocho” Lepratti, el militante social asesinado durante la represión del 19 de diciembre de 2001. A los pocos meses del crimen, se realizó el primer festejo y no ha dejado de hacerse hasta ahora, desarrollando incluso su propia murga: Los Trapos.

Son numerosas las murgas de estilo porteño en Rosario, que realizan todos los años corsos de carnaval en sus barrios de origen, convocando a vecinas y vecinos a retomar las calles para el festejo popular. Algunas de ellas ya llevan más de diez años de formación, como Inundados de Arroyito y Caídos del Puente. Otras más nuevas también han tenido un importante desarrollo, como el caso de Okupando Levitas, Porkerrías y Somos los que Somos.

Incluso, en esta prolífica urbe, ya se han desarrollado al menos dos colectivos de candombe que también apuestan a la autogestión y la promoción y participación de carnavales, fiestas populares y movilizaciones masivas.

Sin embargo, desde hace unos cinco o seis años (aquí las fuentes comienzan a hacerse más difusas) en esta ciudad santafesina comenzó a surgir un movimiento que fue haciéndose fuerte año tras año y hoy copa la movida carnavalera rosarina. Se trata de la murga de estilo uruguayo, que ya suma más de diez agrupaciones, surgidas de talleres, espacios culturales o de una reunión de amigos.

Juan Barreto nació del otro lado del charco, pero hace años que vive en Rosario. Es músico y murguista. De hecho, muchos lo señalan como uno de los pioneros del auge de la murga uruguaya de este lado. “Ha sido un largo camino de intentos y fracasos a lo largo de por lo menos tres décadas”, relata Juan al intentar buscar los orígenes de este fenómeno.

“La simetría cultural que tienen Argentina y Uruguay hacen que ambos países sean buenos caldos de cultivo para las manifestaciones artísticas de uno y otro país. Pero por sobre todas las cosas, Rosario tiene murgas uruguayas por la incansable tarea de los compañeros que sostienen los espacios de murga, los que proponen talleres y motivan la creación de nuevos espacios, aquellos que pudieron encuadrar la murga políticamente para acercarla al público que la hace grande. La murga es siempre gracias a los murguistas que la sostienen”, asegura.

Quien retoma este argumento de la hermandad entre las dos costas es Natacha Scherbovsky, murguista, antropóloga, e integrante del equipo que está realizando el documental “Días de murga, instantes de carnaval”, ganador del concurso de Espacio Santafesino del Ministerio de Educación y Cultura provincial. “Hacer murga estilo uruguayo en Rosario tiene que ver con un enamoramiento con la murga como género, con el carnaval, con una forma de expresión popular colectiva, relacionado con poder decir, criticar, reflexionar lo que nos pasa cotidianamente a través del canto, del humor, la ironía, la sátira, el cuerpo en movimiento”, sostiene.

Natacha remite a la historia de la movida: “la murga estilo uruguayo en Rosario tiene dos momentos importantes respecto a su origen. Uno a fines de los ’90 y principios del 2000 con la aparición de las murgas ‘La Improvisada’ (1999) y ‘Mugasurga’ (2002). Y luego en el año 2007-2008 con la formación de las murgas ‘Mal Ejemplo’ y ‘La Cotorra’, ‘Aguantando la Pelusa’ y ‘Los Vecinos Re Contentos’. Luego con los años han ido apareciendo nuevas murgas y actualmente somos alrededor de doce”.

Diferencias

A pesar de que las formaciones rosarinas comparten el estilo uruguayo en la forma de cantar, los vestuarios, el maquillaje y la música, hay algunas cuestiones con las que, quienes saben, marcan las diferencias. Fundamentalmente a la hora de la organización interna y de los objetivos del trabajo.

“En la mayoría de las murgas, las decisiones se toman entre todos, por medio de charlas, discusiones, ‘asambleas’, plenarios. Es una particularidad de la forma que fuimos generando acá en Rosario”, explica Natacha. Es que en Uruguay, las murgas más antiguas y tradicionales tienen un dueño de murga, que es quien toma las decisiones y contrata a los murguistas.

Por su parte, Juan iguala lo que sucede en esta ciudad con el interior de Uruguay, distanciándose del carnaval de Montevideo. “El del interior es el más parecido a Rosario por la construcción colectiva que tiene. La retribución máxima para los carnavaleros es que la gente la pase bien, que se pueda dejar un mensaje, que se aplauda la entrega. La producción carnavalera no es excluyente, un mensaje le puede pasar el trapo a una buena producción, y es una sinceridad que está en la esencia del carnaval y que se tiene que conservar como lo más preciado”, afirma. Su mayor preocupación es que no suceda en estos espacios lo que viene pasando en varios lugares: “hay que cuidarse de hacer de las murgas un producto y del carnaval un mercado”.

En la segunda ciudad del país, hace rato que las murgas de estilo uruguayo tomaron nota de esa sentencia y se organizaron en consecuencia. Las reuniones entre ellas son habituales, además de que muchos murguistas son compartidos por varias formaciones. Las agrupaciones más viejitas también van tratando de incluir a las nuevas, de apoyar su crecimiento y formación y así generar lazos y trabajos en conjunto.

En 2012, esa coordinación se amplió con un hecho más que interesante: la conformación de AgrupaCarRos (Agrupaciones Carnavaleras Rosarinas), integrada por murgas porteñas, de estilo uruguayo y una cuerda de candombe. “Entre todas llevamos adelante lo que fue el ‘carnavalazo’ donde marchamos por la ciudad todas juntas, cantando, tocando tambores, bombos, platillos, y al final de la marcha terminamos en el Parque España con la actuación de algunas murgas y bandas de música amigas. Realmente fue una gran fiesta carnavalera”, relata Natacha.

Es esa obra mancomunada la que hace la diferencia a la hora de evaluar el carnaval rosarino. La que Juan destaca en sus palabras: “lo que más rescato es la construcción colectiva de los tablados, de los grupos carnavaleros, sostenida por aquella sinceridad entre los murguistas y el público. Esto se da porque por ahora el carnaval en Rosario está cargado de otros conceptos que no son los del mercado, sino los de la lucha, la resistencia y la memoria, lo que lo hace sincero y transparente”.

“Mientras podamos sostener esto así, las perspectivas hacia el carnaval van a ser amplias y duraderas”, asegura Juan, mirando hacia delante. “Para esto debemos sostener políticamente a las murgas como espacios en los cuales, con la seriedad del trabajo, se traducen las necesidades populares, sin engañarnos en que el ornamento es más importante que la desnudez, que la palabra linda es mejor que la palabra sincera”, finaliza.

Por su parte, Natacha asegura también que el carnaval seguirá creciendo, tanto por la vía independiente como desde el Estado, que lo promueve pero “que muchas veces lo significa como atractivo turístico y comercial”.

Por eso, para el cierre, la joven se permite parafrasear a un grande, casualmente nacido también en esta ciudad ribereña: “tenemos que seguir dando la disputa tanto en Rosario como en el resto del país, seguir construyendo carnavales con un sentido popular, donde sean verdaderas fiestas, que puedan vivirse en las calles, en las plazas de barrios, que dure días y días. Entonces la consigna sería: ¡crear uno, dos, tres, miles de carnavales!”.   FUENTE: http://revistamascaro.org/